Columna Páginas de Opinión
-Lo que Rocha quiso decir
Por Alejandro Gallardo
En política, pocas cosas envejecen tan rápido como una confesión. Hace apenas una semana, el gobernador Rubén Rocha Moya relató, con sorprendente franqueza, cómo llegó a la candidatura de Morena en 2021. Según su versión inicial, no fueron encuestas, ni procesos internos, ni mecanismos democráticos del partido: fue el clásico dedazo de Andrés Manuel López Obrador. Así, sin anestesia.
Pero este lunes, en su conferencia semanal, al gobernador pareció incomodarle la crudeza de su propio relato. Intentó rectificar, matizar o, al menos, barnizar la historia. Dijo ahora que su candidatura sí era justa, que las encuestas lo favorecían, pero que el problema no eran los números sino los mapaches incrustados en el comité de encuestas de Morena. Y que, ante ese desorden, el presidente tuvo que intervenir. En otras palabras: la designación fue legítima… aunque necesitó la mano providencial de AMLO para que así fuera.
Rocha detalló que dos sesiones del comité fueron suspendidas por inconformidades internas, hay otros datos, pese a que según él todas las mediciones lo colocaban arriba. Tras la segunda suspensión, López Obrador habría ordenado revisar las variables del estudio, con sus datos. En ese proceso quedó con la mano alzada, casi listo para decir “sí, protesto”, el entonces aspirante Luis Guillermo “El Químico” Benítez.
Y como era de esperarse, las nuevas declaraciones del gobernador no hicieron sino avivar el fuego. Benítez, que ya había reaccionado con furia a la primera versión, volvió a la carga y lo llamó farsante, mezquino, usurpador y varios adjetivos más que completan un diccionario entero de agravios.
En el fondo, lo que Rocha quiso hacer esta semana fue corregir el desaguisado generado por su sinceridad anterior. Tal vez se dio cuenta de que su primera narración dejaba mal parado a su partido y al propio expresidente. Sin embargo, en su intento de enmendar, terminó diciendo prácticamente lo mismo: que hubo manipulación, que hubo anti democracia, y que hubo intervención presidencial. Lo único que cambió fue el tono.
En política, a veces rectificar no es corregir: es confirmar con otras palabras lo que ya se había dicho.
Es lo que hay.
