¡Arriba la Tambora!: El malecón se convierte en un río de fiesta con el Desfile de Carros Alegóricos del Carnaval
*Un recorrido de más de 30 escenarios rodantes y coloridas y entusiastas comparsas generó la alegría de miles de personas.
Adriana Carlos
Fotos Roberto Quintero
La avenida del Mar se llenó de música, tradición y espectáculo la tarde de este domingo con el desfile de comparsas y más de 30 carros alegóricos, concebidos como escenarios rodantes que emanaban tradición e identidad mazatleca, como la banda y la alegría.
Miles de personas se congregaron a ambos lados del malecón: familias completas, grupos de amigos, turistas y mazatlecos.
El desfile avanzó entre música de viento y el griterío de la gente. Las comparsas concursantes, con coloridos y frondosos atuendos, contagiaron el ambiente entre la gente que bailaba y compartía la alegría de esos momentos.

Apareció la carroza “Papaquis” de la Reina del Carnaval, Anahí I, con su porte real. Su tema fue una “catedral itinerante de luz y sonido”, que rinde homenaje al ritmo de Los Papaquis, de origen náhuatl (papaquiliztli), que significa alegría o gozo. El diseño transforma esta tradición milenaria en un espectáculo visual y auditivo que anuncia la llegada de la Reina.
Se dio paso a la carroza de la Reina de Juegos Florales, Mariana I, bajo el nombre “El Sauce y la Palma”, con un diseño que articula un simbolismo clásico que dialoga con la identidad cultural de Mazatlán. La base del carruaje remite a la arquitectura de la Antigua Grecia.
“Noches de Mazatlán”, un diseño que rinde homenaje al Mazatlán de los años 40, fue el nombre del carro alegórico en el que iba Eleonora Aguilar, Reina de Oro del Carnaval de Mazatlán.
El desfile también vibró con la presencia del Rey de la Alegría, “El Chiras”, saludando a la gente y contagiando el espíritu festivo. La emoción creció con el paso de la reina infantil, acompañada por princesas y personajes llenos de color, que despertaron la ilusión de niñas y niños a lo largo del recorrido.
Germán Lizárraga, “El Rey de la Banda”, acompañado de su banda “Estrellas de Sinaloa”, saludaba desde uno de los carros alegóricos, volteando hacia ambos lados del malecón. Mientras tanto, Poncho Lizárraga, a pie, se sumó al recorrido saludando a la gente.
Cargada de símbolos, música y memoria, una de las carrozas más representativas fue “Mi gusto es”, diseño de Jorge Osuna, inspirado en la canción adoptada por Sinaloa como un himno de orgullo. La carroza integró elementos como el Paseo del Centenario, el atardecer del Mar de Cortés y una tambora convertida en el corazón del ritmo.
También se presentó el carro alegórico “El Corrido de Mazatlán”, con el patrocinio de Banda El Recodo, considerado el himno del puerto. Al centro se aprecia una fotografía de José Alfredo Jiménez y Cruz Lizárraga, en homenaje a su compositor y al músico que dio vida al sonido de la Banda El Recodo.
Entre las creaciones más impactantes destacó “Libertad (Gaviota)”, una marioneta monumental de 11 metros, diseñada por Kreatos, que iluminó el malecón como un gigante resplandeciente.
También de Kreatos, el carro “Mazatlán” representó a la ciudad como la auténtica “Perla del Pacífico”, integrando la Catedral, la hospitalidad sinaloense, la naturaleza marina y un puente cultural para recibir a embajadoras visitantes en un escenario vibrante de música y tradición.
La música popular mexicana se hizo presente con carros como “Cucurrucucú Paloma”, tributo a Tomás Méndez y a Lola Beltrán, y “Vuela Paloma”, una oda al regreso y la esperanza. El cine y la nostalgia brillaron en “Gavilán Pollero”, inspirado en Pedro Infante y en el Mazatlán de antaño.
Como ofrenda al puerto y su historia musical, destacaron “El Corrido de Mazatlán”, homenaje a José Alfredo Jiménez y Cruz Lizárraga, y la carroza de Juegos Florales “El Sauce y la Palma”, donde la poesía y la tambora se fusionaron con columnas, leones dorados y una guardiana sobre tambor.
El desfile también integró carros cargados de emoción como “Y llegaste tú”, metáfora del amor que renace, y “Vals Alejandra”, cápsula histórica inspirada en 1907 y la Plazuela Machado. La energía internacional apareció con “El Manicero”, homenaje al son cubano adoptado por Mazatlán como himno festivo.
La monumental marioneta “El Sinaloense” gigante llamó la atención.
La inclusión ocupó un lugar especial con “La vida es un carnaval”, carro del DIF Mazatlán, que celebró la esperanza con máscaras griegas, símbolos infantiles y un mensaje de unidad.
En el ámbito infantil, destacaron “La Cuichi”, un jardín luminoso de travesura y sueños, y “Quisiera tener alas”, carro de despedida inspirado en Julio Preciado.
La memoria musical se honró con “Cinco de chicles”, tributo a Epifanio Páez, y “El Chinito”, con pagoda oriental como símbolo de la fusión cultural. El orgullo por la niñez y la poesía se reflejó en “Te presumo”.
La tambora se celebró con fuerza en “El Pato Asado”, inspirado en Ramón López Alvarado, y con la monumental marioneta “El Sinaloense”, un gigante que se movió sobre el malecón como símbolo del alma sinaloense.
El Rey de la Alegría brilló en “Hermosa experiencia”, una carroza industrial que homenajeó el espíritu trabajador del puerto y su tradición cervecera. La identidad continuó con “Cuando dos almas se quieren”, tributo a Tocho Gándara, y “Soy de Mazatlán”, celebración del orgullo pata salada como himno generacional.
Como cada año, acompañaron el desfile miembros de la Asociación de Charros a bordo de sus caballos.

El desfile cerró con ritmos tropicales y caribeños como “Mambo #8”, “El Toro Mambo” y “Pelotero a la bola”, donde el baile, el humor y el béisbol se unieron a la fiesta. La picardía sinaloense se hizo presente con “Árboles de la Barranca”, inspirada en El Coyote, hasta llegar al cierre de identidad máxima con “El Sinaloense”, homenaje al corrido de Severiano Briseño, símbolo eterno del estado.
Aldo de Nigris fue uno de los invitados a participar, así como las Reinas Salientes 2025, SGM Lucero I y SGM Desireé I, con la imagen titulada “Curiosidad”. También se presentó la V Comparsa de Concurso: “Alas del viento”, a cargo de alumnos de Ringo Studio–Teatrino Dance, dirigidos por los profesores Roberto Castro y Patricia Miramontes, las Embajadoras del Pacífico.
