«¡Que entregue a Rocha!»: Maribel Chollet exige sacudir el poder ante fracaso de la seguridad en Sinaloa
*La regidora priista acusa que el despliegue de casi 20 mil elementos militares y policiacos no ha logrado frenar la violencia; sostiene que el problema tiene responsables políticos y reclama acciones radicales y cambiar de raíz la estrategia de seguridad para recuperar la tranquilidad.
*La dirigente del PRI en Mazatlán cuestiona que el despliegue militar no se traduzca en tranquilidad y advierte que la inseguridad está golpeando negocios, empleos y familias.
*Tras el reconocimiento de la gobernadora Graciela Domínguez sobre la persistencia de los homicidios, Chollet exige dejar los discursos y emprender acciones de fondo.
Por Jose Romero Mata/Adriana Carlos
La crisis de inseguridad que golpea a Sinaloa no se resuelve acumulando soldados en las calles ni con declaraciones de reconocimiento de la violencia. Se necesita un cambio radical en la estrategia y asumir responsabilidades políticas. Así lo advirtió Maribel Chollet Morán, regidora del Ayuntamiento de Mazatlán y presidenta del PRI municipal, quien lanzó un señalamiento directo al exigir que Rubén Rocha Moya sea entregado y que se investiguen las responsabilidades correspondientes por el daño que, a su juicio, ha sufrido el estado.
Sus declaraciones surgieron luego de que la gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, reconociera que, pese al despliegue de prácticamente 20 mil elementos de las fuerzas de seguridad, los homicidios y hechos violentos continúan registrándose en territorio sinaloense.
Para Chollet, quien fue entrevistada al termino de la ceremonia de toma de protesta de organizaciones y secretarias del Comité Municipal del PRI, manifestó que ese reconocimiento de la gobernadora interina llega tarde y resulta insuficiente frente a una crisis que mantiene bajo presión a las familias, los sectores productivos y la economía de los municipios.
“¿De qué te han servido 20 mil elementos en Sinaloa, si las cifras no se reducen, si el índice delictivo a todas horas del día sigue creciendo?”, cuestionó.
La dirigente priista consideró contradictorio que quienes han ocupado responsabilidades públicas durante los años de la crisis reconozcan ahora la gravedad del problema, cuando miles de sinaloenses siguen padeciendo sus consecuencias.
Incluso cuestionó el desempeño de quienes han formado parte de las estructuras gubernamentales y sostuvo que no basta con admitir que la situación es complicada: se necesitan decisiones y resultados.
Pero fue más allá al colocar sobre la mesa una exigencia política que elevó el tono de su posicionamiento: “Que entregue a Rocha”, expresó, al insistir en que la recuperación de Sinaloa también pasa por esclarecer responsabilidades y actuar contra quienes resulten responsables.
“El problema tiene nombre y tiene apellido, y aquí en Sinaloa lo encabeza Rubén Rocha Moya”, afirmó, responsabilizando políticamente al exmandatario y cuestionando a quienes formaron parte de su equipo de gobierno.
Chollet sostuvo que la estrategia de seguridad está rebasada y que el despliegue de efectivos militares no representa una solución por sí mismo cuando, según su señalamiento, los elementos que patrullan las calles no cuentan con autorización suficiente para intervenir eficazmente.
“Es un cambio estructural radical que se requiere, digamos, en seguridad. Es una estrategia fallida”, sentenció.
Como ejemplos de las fallas que observa en la operación policial, mencionó dos episodios registrados en Mazatlán: el asesinato de dos personas a escasa distancia de un retén instalado en la avenida Camarón Sábalo y una persecución sobre la avenida Gabriel Leyva que, de acuerdo con su relato, terminó sin personas detenidas.
Para la regidora, estos acontecimientos alimentan la desconfianza ciudadana y exhiben las limitaciones de un esquema que mantiene una importante presencia de fuerzas de seguridad, pero que no consigue garantizar que la población pueda transitar sin temor.
La crítica también alcanzó la política de seguridad federal. Chollet consideró que, aunque ya no se repita públicamente la consigna de “abrazos y no balazos”, esa filosofía continúa permeando en la actuación de las autoridades.
Mazatlán, entre la inseguridad y el deterioro económico
La dirigente priista advirtió que las consecuencias de la violencia ya no se limitan a las estadísticas de homicidios, sino que están golpeando directamente la actividad económica, el empleo y la capacidad de las familias para cubrir sus necesidades básicas.
Aseguró que diariamente observa negocios que cierran, empresarios que abandonan Mazatlán, trabajadores que pierden sus empleos y ciudadanos que enfrentan dificultades para comprar alimentos o adquirir medicamentos.
“Todos los días se cierran negocios, todos los días conozco empresarios que se están yendo de Mazatlán, todos los días escucho a un hombre o a una mujer que se están quedando sin empleo”, expuso.
En su diagnóstico, el puerto enfrenta una situación particularmente delicada porque su economía depende de la confianza, el turismo, la inversión y la actividad comercial, factores que considera vulnerables ante la persistencia de la violencia.
“Mazatlán no la resiste”, advirtió al contrastar la situación económica del puerto con las consecuencias que, señaló, ha dejado la crisis en Culiacán.
