Volver a nacer en un hospital público; cuando la donación cadavérica salva vidas
*En el Hospital General de Culiacán IMSS-Bienestar “Dr. Bernardo J. Gastélum”, ha logrado, entre finales de 2025 y principios de 2026, reactivar sus programas de trasplantes de donante vivo y cadavérico, ahora de manera continua.
*Dos hombres, de 42 y 49 años, fueron dados de alta tras recibir un nuevo riñón
Hay hospitales donde la vida se defiende todos los días con bisturí, conocimiento y una convicción profunda de servicio. Y hay momentos —pocos, luminosos— en los que esa defensa se convierte en historia compartida, en símbolo colectivo. Eso ocurrió en el Hospital General de Culiacán IMSS-Bienestar “Dr. Bernardo J. Gastélum”, cuando los trasplantes renales regresaron no solo como un procedimiento médico, sino como una declaración ética: en Sinaloa, la salud pública puede salvar vidas sin costo para quien más lo necesita.
Después de siete años de suspensión —primero por la pandemia y luego por la escasez de recursos—, el programa de trasplantes renales de donador cadavérico volvió a latir. Y lo hizo con fuerza. Dos hombres, de 42 y 49 años, fueron dados de alta tras recibir un nuevo riñón. Venían de años de hemodiálisis, de rutinas agotadoras y de vidas puestas en pausa. Salieron del hospital con algo más que un órgano funcionando: salieron con tiempo, con futuro.
“Significa un logro enorme”, resume el doctor Jesús Ramón Figueroa Vega, director del Hospital General de Culiacán. “Retomamos un programa que ha sido insignia histórica del hospital durante más de 35 años. En un solo mes ya son cuatro pacientes trasplantados y esperamos continuar para beneficiar a muchos más”.
La reanudación de los trasplantes de donador cadavérico —subraya— no es solo un avance médico, sino un proceso social que implica difusión, concientización y cultura de la donación. “Sin la generosidad de las familias donantes, estos pacientes no tendrían otra oportunidad de vida”.
Una nueva época: trasplantar sin costo
El regreso del programa tiene un sello político y social claro con el respaldo del gobernador Rubén Rocha Moya y a la integración de Sinaloa al modelo IMSS-Bienestar, los trasplantes renales se realizan hoy de manera absolutamente gratuita.
No hay cobros ocultos, no hay estudios externos, no hay medicamentos que deban adquirirse fuera del sistema. Todo corre a cargo de la salud pública.
“Esa es una grandísima ventaja y un logro histórico”, afirma Figueroa Vega. “Hoy los pacientes de IMSS-Bienestar reciben estos trasplantes sin costo alguno. Es una nueva época para la salud pública”.
Con Luis Alonso y Octavio, ambos beneficiarios de donador cadavérico, el Hospital General de Culiacán consolida su compromiso de mantener activos, de forma continua, los programas de trasplante de donante vivo y cadavérico.
El cirujano que salvó vidas… y se salvó a sí mismo
En el centro quirúrgico hay una figura que condensa la historia de los trasplantes en Sinaloa: el doctor Miguel Arturo Aguilar Montoya. Pionero, maestro, cirujano con más de 500 trasplantes realizados en cuatro décadas. El primero en el ISSSTE, el primero en el IMSS, el primero en el antiguo Hospital General y ahora, también, en el nuevo.
“Durante siete años no tuvimos trasplantes. Antes llegábamos a hacer hasta 30 al año. Volver ahora, con un equipo intacto y con ganas, es una gran oportunidad”, recuerda.
Para Aguilar Montoya, el trasplante es la opción más humana y también la más eficiente. “Es mucho más barato que la hemodiálisis y permite que el paciente regrese a su familia, al trabajo, a la vida”.
Su historia personal se entrelaza con la del hospital. A los 49 años sufrió un infarto y fue atendido en el mismo Hospital General donde había salvado tantas vidas. “Le debo mi vida a este hospital. Aquí también volví a nacer”, dice. Hoy, a los 70 años, su apuesta es clara: dejar un equipo sólido y formado. “Que los sinaloenses se atiendan mejor en Sinaloa”.
Los nombres de la esperanza
Detrás de cada cifra hay un rostro. Luis Alonso, de 42 años, esperó tres años por un riñón. El aviso llegó de madrugada. Todo ocurrió rápido. “Volví a nacer”, dice con una sonrisa serena.
Octavio, de 49 años, productor de grano, dudó durante años por los costos. Esta vez no hubo ninguno. “No nos pidieron nada. Ni estudios ni medicamentos. Todo nos lo dieron completo”, cuenta.
Antes, en diciembre de 2025, se reanudaron los trasplantes de donador vivo. Georgina Guadalupe, de Mazatlán, donó un riñón a su hija Natalia, de 32 años. Y Flor, sin dudarlo, donó uno a su hermano Oswaldo, de 35 años. En el quirófano, mientras sonaba Starman de David Bowie, el riñón comenzó a funcionar. Oswaldo orinó después de dos años. Un dato clínico, sí. Pero también un milagro íntimo.
Donar para trascender
En enero de 2026, el Hospital General de Culiacán realizó su primera donación multiorgánica: dos riñones y un hígado. Tres vidas salvadas gracias a una familia que decidió transformar el dolor en esperanza. Durante el traslado del cuerpo, el personal médico formó una guardia de honor. Silencio. Respeto. Gratitud.
Sinaloa cerró 2025 con 43 trasplantes de órganos. Hoy, con el programa reactivado, la meta es clara: realizar entre 12 y 20 trasplantes renales al año y, posteriormente, retomar los de hígado y corazón.
La historia continúa
Durante años fue llamado “el hospital más pobre”. Sin proponérselo, el Hospital General de Culiacán se convirtió en uno de los más resolutivos del noroeste del país. Hoy, en esta nueva etapa de salud pública realmente pública, vuelve a ser lo que siempre fue en esencia: un lugar donde la medicina se encuentra con la dignidad.
Porque hay cirugías que salvan cuerpos.
Y hay decisiones —médicas, políticas y humanas— que salvan sistemas enteros.
En Culiacán, los trasplantes han vuelto.
Y con ellos, la certeza de que la esperanza también puede ser gratuita.
“Salvar una vida es salvar al mundo entero”.
— Talmud de Jerusalén
