Por clima de inseguridad, Mazatlán cancela una de sus grandes tradiciones comerciales
*La edición 41 de la Expoferia Canaco, prevista del 12 de noviembre al 6 de diciembre, no se realizará; la decisión se tomó ante los riesgos que representa el actual contexto de violencia.
*Más del 80 por ciento de los espacios del área gastronómica ya estaban vendidos y la organización había invertido cerca de un millón de pesos en la preparación del evento.
*La dirigencia empresarial advierte afectaciones al comercio, dificultades para contratar personal y preocupación de las familias, mientras exige condiciones de seguridad y libre tránsito.
La inseguridad volvió a golpear la actividad económica de Mazatlán. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) anunció este miércoles la cancelación de la edición 41 de su Expoferia, uno de los eventos tradicionales del puerto, ante el temor de exponer a las familias, comerciantes, trabajadores y visitantes a los riesgos derivados de la violencia.
La decisión representa mucho más que la suspensión de una feria: exhibe el impacto que el clima de inseguridad tiene sobre la vida económica y social de la ciudad, al obligar a los organizadores a frenar un proyecto que ya registraba importantes avances y que cada año convoca a comerciantes, expositores y familias.
Durante el anuncio, la presidenta de la CANACO Francisca de Los Angeles Oliveros Cazares reconoció que se trató “de una determinación dolorosa”, luego de meses de trabajo, promoción e inversión. Más del 80 por ciento de los espacios del área gastronómica ya estaban vendidos, mientras que distintos servicios, espectáculos y compromisos comerciales se encontraban contratados o cubiertos.
La organización informó que había invertido cerca de un millón de pesos en los preparativos. A ello se suma el impacto para los expositores, patrocinadores, proveedores y trabajadores que contaban con la realización del evento para impulsar sus ingresos.
Sin embargo, el argumento que terminó por imponerse fue la seguridad. La dirigencia sostuvo que no podía ignorar las circunstancias que atraviesa el municipio ni asumir la responsabilidad de poner en riesgo a quienes acudirían a la Expoferia.
La preocupación no se limita a los días que duraría el evento. Durante la conferencia también se reveló que algunos empresarios han cerrado sus establecimientos en las últimas semanas y que existen dificultades para conseguir personal para los turnos vespertinos, mientras las familias enfrentan incertidumbre por la movilidad y la seguridad de sus hijos.
La situación refleja cómo la violencia puede extender sus consecuencias más allá de los hechos delictivos: modifica las rutinas familiares, afecta el empleo, frena las inversiones y debilita actividades que generan movimiento económico para distintos sectores de Mazatlán.
Un golpe económico y un llamado a las autoridades
La cancelación también tendrá repercusiones para las finanzas locales. De acuerdo con lo expuesto por los organizadores, el año pasado el municipio recibió cerca de un millón de pesos por concepto de impuestos, permisos y trámites relacionados con la Expoferia. La ausencia de esta edición significará que esos ingresos tampoco se generen en las mismas condiciones.
La dirigencia de Canaco aseguró que aún no cuenta con una estimación precisa de las pérdidas económicas, “ya que la decisión recién se tomo” debido a la incertidumbre sobre la asistencia que habría tenido el evento. No obstante, dejó claro que la prioridad fue evitar riesgos mayores y privilegiar la tranquilidad de las familias.
El mensaje hacia las autoridades fue directo: recuperar la seguridad, garantizar que las personas puedan transitar libremente y restablecer el Estado de derecho. La representación empresarial reconoció los esfuerzos gubernamentales, pero insistió en que las condiciones actuales obligan a tomar decisiones difíciles.
La Expoferia Canaco no desaparecerá de manera definitiva, aclaró la dirigente. La intención es retomarla el próximo año, cuando existan mejores condiciones para realizarla y las familias puedan acudir con confianza.
Por ahora, la suspensión deja una señal de alerta para Mazatlán: cuando la inseguridad obliga a cancelar eventos, limita la operación de los negocios y modifica la vida cotidiana, el costo de la violencia alcanza también al empleo, la inversión, el turismo y las tradiciones de la ciudad.
La edición 41 tendrá que esperar. El desafío inmediato es que la recuperación de la seguridad permita que el comercio vuelva a trabajar, que las familias recuperen la tranquilidad y que Mazatlán no siga perdiendo oportunidades económicas por miedo.
