Entre amenazas, familia y política, Maribel Chollet no se intimida

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*De una infancia marcada por la violencia a las presiones del poder, la regidora priista revela las heridas que forjaron su carácter y su manera de enfrentar la política.

*“No me voy a fallar a mí misma”: detrás de la opositora que confronta al sistema hay una madre que reconoce sus miedos, pero se niega a renunciar a sus convicciones.

*“La democracia hoy, por hoy, está en su más grave crisis”, sostiene, al señalar que los jóvenes tendrán un papel fundamental en las elecciones de 2027 

 

José Romero Mata / Adriana Carlos

La política también tiene un rostro íntimo: el de la madre, la mujer y la persona que enfrenta las consecuencias de sus convicciones. Maribel Chollet Morán, regidora priista y presidenta del PRI en Mazatlán, rompe la frontera entre el discurso público y su vida privada para hablar de las presiones que asegura haber enfrentado, las amenazas que han trastocado su entorno familiar y el costo personal de confrontar al poder.

En una extensa entrevista concedida a Sin Muros News, Chollet comparte cómo, entre las diferencias con el gobierno municipal, el respaldo de sus seres queridos y su responsabilidad como funcionaria, sostiene que no está dispuesta a traicionarse ni a renunciar a su voz. “No me voy a fallar a mí misma”, sentencia, en una declaración que retrata no solo a la política, sino también a la mujer que hay detrás de ella.

Detrás de la regidora que cuestiona, denuncia y confronta al gobierno de Mazatlán existe una mujer que también siente miedo, se preocupa por sus hijos y reconoce el valor de tener una familia que la sostiene. Como cualquier madre, quisiera mantener a los suyos al margen de los conflictos. Sin embargo, asegura que hay algo por encima de las presiones: la dignidad de no tener que bajar la mirada ni avergonzarse de sus propias decisiones.

Maribel Chollet Morán no habla desde la comodidad de una posición política, sino desde la experiencia de una mujer que ha decidido asumir las consecuencias de sus convicciones, incluso cuando las diferencias políticas, asegura, han terminado alcanzando a su familia.

Su historia comenzó con una madre que apenas tenía 15 años cuando le dio la vida, una adolescente que también enfrentaba una realidad difícil, marcada por la orfandad desde los tres o cuatro años.

“Soy una guerrera, soy una luchadora permanente. Desde el vientre de mi madre luché”, expresa al recordar que su nacimiento representó el primer gran desafío de su vida. “Creo que el primer reto al que me enfrenté fue que esa niña me diera vida”, dice al referirse a su madre, quien, pese a su complicada historia, encontró la fuerza para salir adelante y permitirle nacer.

Con más de dos décadas vinculada al servicio público y a la gestión social, se define como una mujer luchadora, que disfruta ayudar a los demás y ha encontrado en esa vocación una de las principales razones de su trayectoria.

“Soy una gestora natural. Me encanta pedir para las personas que acuden a mí y ayudarles a que sus gestiones siempre salgan favorables”, expresa.

Esa faceta de servidora pública convive con la de una opositora que no está dispuesta a suavizar sus cuestionamientos. Su confrontación con la administración municipal, sostiene, ha rebasado el terreno de las diferencias políticas y ha tenido repercusiones personales que difícilmente puede separar de su condición de madre.

Uno de los episodios más delicados que comparte tiene que ver con su hija Mildret. Chollet asegura que su situación laboral estuvo relacionada con las presiones que, desde su perspectiva, buscaban condicionar su comportamiento y sus posicionamientos políticos.

“Pretendieron coaccionarme, chantajearme y le dije: pues ahí está la renuncia de mi hija; el día que la quieras, por favor, tú le diste el trabajo, tú se lo quitas”, relata.

La frase revela una de las decisiones más difíciles de su historia reciente: poner sobre la mesa el bienestar laboral de su hija antes que aceptar, según su versión, una presión para modificar su postura política.

No es una decisión menor para una madre, mucho menos cuando reconoce que sus hijos y su nieto son una de las partes más importantes de su vida. Aun así, asegura que no está dispuesta a construir su tranquilidad sobre el silencio ni a renunciar a lo que considera correcto.

En medio de las confrontaciones, encuentra en su familia el respaldo que le permite seguir adelante.

“Tengo una gran familia que son mi todo. Tengo un hombre muy solidario que me dice: usted dele para adelante y hasta donde tope yo voy”, comparte al hablar de su esposo, a quien reconoce como un compañero que no la ha dejado sola en los momentos complicados.

“Para mí el más grande honor es que mis hijos puedan ver de frente, siempre, a cualquiera en la calle y que se sientan orgullosos”, afirma.

LAS HERIDAS QUE TAMBIÉN FORJARON A LA MUJER

Sin poder contener algunas lágrimas, Maribel comparte una de las etapas más dolorosas de su vida. Durante su primer matrimonio, con el padre de sus hijos, fue víctima de violencia familiar, una experiencia que dejó huellas en su historia personal y en su manera de enfrentar la vida.

Reconoce que la fortaleza que proyecta públicamente puede confundirse con dureza o falta de sentimientos.

“Soy una gatita tierna por dentro, pero soy una leona por fuera. La vida te enseña, Adriana, si tú te vas mostrando débil va a sobrar quien te pisotee”, expresa.

También admite que la violencia estuvo presente durante su infancia y que, en su papel de madre, llegó a reproducir algunas conductas con sus propios hijos, bajo la idea de protegerlos y evitarles sufrimientos.

“Yo a mis hijos les di más chingadazos que besos, la verdad”, reconoce, al señalar que su manera de educarlos estuvo influida por una formación marcada por la dureza.

La política tampoco le ha permitido mostrarse vulnerable con facilidad. Considera que ser mujer en un ambiente de confrontación implica enfrentar prejuicios y demostrar constantemente la capacidad para ocupar espacios de decisión.

MUJERES EN POLÍTICA: NO QUIERE FIGURAS DE ADORNO

Cuando la conversación vuelve al terreno público, Chollet recupera el tono firme de quien ha hecho de la crítica una parte de su responsabilidad política.

Su postura sobre la participación de las mujeres es clara: no basta con llegar a un cargo, ocupar una candidatura o aparecer en una fotografía para presumir igualdad. La paridad debe traducirse en poder de decisión, preparación, experiencia y capacidad para transformar las cosas.

“No basta con haberte subido a una carroza. No basta con estar joven y ser agradable a la vista. ¿En dónde estás parado? ¿Sobre qué estás parado? ¿Cuál es tu cimentación?”, cuestiona.

Rechaza que las mujeres sean utilizadas para cumplir cuotas o convertirse en figuras decorativas dentro de los gobiernos y congresos.

“No soy de la idea de que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. No, vamos al lado. Vamos a la par, caminemos juntos y seamos complemento”, plantea.

En esa misma línea, cuestiona la integración del gobierno municipal de Mazatlán, al considerar que no cumple con la paridad de género establecida en la ley. Por ese motivo, informó que presentó una denuncia ante el Tribunal Estatal Electoral y que, al momento de la entrevista, llevaba entre seis y siete meses esperando una resolución.

INSEGURIDAD EN MAZATLÁN: CUESTIONA FALTA DE RESULTADOS Y GESTIÓN

La inseguridad que enfrenta Mazatlán también ocupa un lugar importante en sus cuestionamientos. Para Chollet, la situación no puede analizarse de manera aislada ni desligarse de la responsabilidad de los distintos niveles de gobierno y representantes populares.

Considera que ha faltado capacidad de gestión para reunir presupuestos y esfuerzos entre autoridades municipales, estatales y federales que permitan atender los problemas de fondo de la ciudad.

“No digo que haya varita mágica para que todo se resuelva de un día para otro. Pero yo no veo la capacidad de gestión para que el gobierno federal, el gobierno del Estado, los senadores, los diputados federales, los congresistas del Estado, no hayan sumado esfuerzos para poder rescatar a Mazatlán”, señala.

En su lectura política, responsabiliza también a la estrategia de seguridad del expresidente de México.

“La situación de inseguridad que estamos viviendo, por supuesto que tiene nombre y apellido. Y se llama Andrés Manuel López Obrador con sus abrazos y no balazos y con el pacto de impunidad que hizo con el crimen organizado”, acusa.

La priista considera que la ciudadanía necesita respuestas y resultados, no representantes que, desde su perspectiva, se limiten a respaldar las decisiones de sus gobiernos sin exigir soluciones.

Sobre el papel de la oposición, sostiene que cada representante debe asumir su propia responsabilidad y responder por el trabajo que realiza. Asegura que ha mantenido una postura crítica incluso dentro de su propio partido.

“Nunca he sido una mujer que se queda callada”, afirma, al recordar sus participaciones en el Congreso del Estado y sus posicionamientos frente a decisiones con las que no coincidía, incluso cuando gobernaba su misma fuerza política.

EL PODER BAJO LA LUPA: DENUNCIAS Y CONFRONTACIÓN

Como regidora de oposición, Chollet asegura que fiscalizar, preguntar y exigir información no es una concesión de los gobiernos, sino una obligación de quienes ejercen el poder.

Entre los asuntos que ha llevado ante distintas instancias menciona el funcionamiento del Rastro Municipal, sus cuentas de operación y la situación del relleno sanitario, donde cuestiona los incendios recurrentes y la falta de respuestas de las autoridades.

“¿Qué ocultan? Pues aquí hay cero transparencia, total opacidad y no les gusta sentirse observados”, acusa.

También cuestionó el presunto uso de vehículos oficiales en asuntos particulares relacionados con el esposo de la alcaldesa y anunció que llevaría el tema ante la Auditoría Superior del Estado y la Fiscalía Anticorrupción. Además, informó que presentó un procedimiento ante el Órgano Interno de Control.

En cuanto a las amenazas que asegura haber recibido, informó que tiene tres denuncias ante la Fiscalía y que ha presentado pruebas para que los hechos sean investigados.

“Hay que fomentar la cultura de la denuncia. Nadie debemos quedarnos callados, nadie debemos permitir, tolerar o ver como normal el recibir ningún tipo de amenaza, de acoso. Hay que denunciar”, sostiene.

Aunque reconoce que estas situaciones generan preocupación por su familia, deja claro que no piensa permitir que las intimidaciones determinen sus posicionamientos.

“SOY ESA PIEDRA EN EL ZAPATO”. NO PIENSA RETIRARSE

¿Ha pensado detenerse? ¿Ha considerado que el costo personal de la confrontación puede ser demasiado alto?

Su respuesta no deja espacio para interpretaciones.

“Yo soy esa piedra en el zapato. Por supuesto que yo soy esa mujer que incomoda el sistema y por supuesto que lo seguiré haciendo”, afirma.

Explica que su papel no consiste en llevar diferencias personales al Cabildo, sino en representar a ciudadanos que reclaman respuestas sobre los problemas de Mazatlán.

De cara a la coyuntura política de 2027, también cuestiona a Morena y considera que el partido ha terminado reproduciendo prácticas que antes criticaba.

“En el PRI se quedó lo mejor del PRI”, sostiene, al asegurar que Morena recibió a políticos provenientes de otras fuerzas políticas y que muchos de los señalamientos de corrupción que antes se hacían a otros partidos ahora también alcanzan a sus integrantes.

“Morena se convirtió en todo lo que juró que iba a destruir y que iba a desaparecer”, puntualiza.

“La democracia hoy, por hoy, está en su más grave crisis”, sostiene, al señalar que los jóvenes tendrán un papel fundamental en las elecciones de 2027 para definir si el país cambia de rumbo o continúa en el retroceso.

“Los priistas no somos perfectos, pero sabemos gobernar y dar buenos resultados”, afirma.

LA MUJER DETRÁS DE LA POLÍTICA

Maribel no se considera una mujer que no siente, sino alguien que aprendió a protegerse para enfrentar un entorno que, asegura, no siempre ha sido sencillo, particularmente para quienes deciden levantar la voz. Su postura es firme: no está dispuesta a renunciar a sus convicciones para evitar incomodar al poder.

“Yo abrazo todos los días a esta Maribel y le digo: te amo, te quiero y no te voy a fallar, porque no me voy a fallar a mí misma”, concluye.

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