PAS abre puerta a alianza para enfrentar a Morena en Sinaloa

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Sinmurosnews

*Robespierre Lizárraga defiende el peso electoral de su partido, asegura que cuenta con alrededor de 134 mil afiliados validados y confirma que buscará competir por la gubernatura, solo o en alianza.

*El líder del PAS cuestiona la respuesta gubernamental ante los problemas que golpean a pescadores y sectores productivos. Además, exige respeto a la legalidad electoral y critica los presuntos adelantamientos de Morena.

*El dirigente estatal del Partido Sinaloense reconoce que existe una exigencia ciudadana para unir a la oposición; acusa al gobierno de no estar a la altura de la crisis de inseguridad y advierte que su partido competirá por cargos que van desde alcaldías hasta la gubernatura.

Por Adriana Carlos/Jose Romero Mata

La posibilidad de construir un frente opositor para disputarle el poder a Morena en Sinaloa comienza a tomar fuerza y el Partido Sinaloense (PAS) no quiere quedarse fuera de la jugada. Su dirigente estatal, Robespierre Lizárraga, confirmó que mantiene conversaciones con distintas fuerzas políticas para explorar una alianza electoral, en medio de una creciente presión ciudadana para que los partidos opositores dejen atrás sus diferencias.

Entrevistado por Sinmuros news y con un mensaje que combina advertencias políticas, críticas al gobierno y señales de reorganización partidista, Lizárraga sostuvo que la unión de fuerzas podría fortalecer las posibilidades de competir contra el oficialismo, aunque aclaró que todavía no existe un acuerdo definitivo.

“Si nos dividimos ante el oficialismo, vamos a perder”, advirtió al referirse a los riesgos de que los partidos opositores lleguen separados a la próxima contienda electoral.

El dirigente reconoció que las voces que reclaman una alianza no provienen únicamente de los partidos, sino también de periodistas, empresarios y ciudadanos de distintos sectores, quienes demandan una estrategia común para disputar el poder político en Sinaloa.

En ese contexto, reveló que ha sostenido acercamientos con representantes de distintas fuerzas políticas, entre ellos integrantes del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, aunque insistió en que las conversaciones continúan y que cualquier entendimiento deberá ajustarse a las posibilidades legales.

La definición no es menor: el PAS pretende mantener su presencia política y competir por candidaturas a diputaciones, alcaldías e incluso por la gubernatura del estado.

El PAS  no descarta ir solo; la alianza sigue sobre la mesa

Lizárraga dejó claro que el PAS no está dispuesto a renunciar a su identidad ni a su capacidad de competir por cuenta propia, aunque reconoció que una coalición podría representar una alternativa para ampliar las posibilidades de la oposición.

“Es una posibilidad legal la alianza, estamos trabajando para que se dé”, afirmó.

El dirigente sostuvo que su partido analiza los distintos escenarios electorales, desde una coalición amplia hasta acuerdos parciales o candidaturas comunes, dependiendo de las condiciones políticas y de los plazos establecidos por la legislación.

Sin embargo, también lanzó una advertencia sobre la forma en que se toman las decisiones políticas y electorales, al señalar que, a su juicio, en ocasiones se hacen cálculos desde los escritorios sin valorar suficientemente el peso real de las fuerzas políticas.

Para Lizárraga, el PAS cuenta con una estructura que no debe subestimarse. Aseguró que el partido tiene alrededor de 134 mil afiliados validados por la autoridad electoral y sostuvo que, pese a las dificultades y las salidas de militantes, la organización conserva una base política que buscará convertir en resultados electorales.

También mencionó que el partido cuenta con dos diputados, un alcalde y 16 regidores, además de recordar que obtuvo aproximadamente 6.7 por ciento de la votación en la elección a la que hizo referencia.

Con esos números, el dirigente busca colocar al PAS en la mesa de las negociaciones como una fuerza que puede aportar votos, estructura territorial y candidaturas a un eventual bloque opositor.

Acusa a Morena de adelantarse a los tiempos electorales

El dirigente estatal del PAS también cuestionó las prácticas políticas de Morena, al considerar que existen adelantamientos y presuntas violaciones a las reglas electorales que, desde su perspectiva, deberían tener consecuencias.

“El principio de legalidad tiene que prevalecer”, sentenció.

Lizárraga sostuvo que las fuerzas políticas no deben responder a las presuntas irregularidades de sus adversarios reproduciendo las mismas conductas, pues eso enviaría un mensaje negativo a la ciudadanía y debilitaría el cumplimiento de la ley.

“No podemos componer. Si nos ponemos así, vamos a mandar un pésimo mensaje a la ciudadanía”, expresó al rechazar la posibilidad de que la oposición justifique sus propias acciones con el argumento de que otros partidos también incumplen las normas.

En su opinión, los procesos internos deben respetar los tiempos y procedimientos legales, y corresponde a las autoridades electorales revisar las posibles infracciones.

Sus declaraciones colocan la legalidad electoral en el centro de la disputa política que comienza a perfilarse rumbo a los próximos comicios, en un escenario donde las decisiones de cada partido podrían determinar la capacidad de la oposición para competir frente a Morena.

Inseguridad y crisis pesquera: el otro frente de la crítica

 

Más allá de las negociaciones partidistas, Lizárraga lanzó críticas contra la situación económica y de seguridad que enfrenta Sinaloa, al considerar que el gobierno no ha respondido a la altura de las circunstancias.

Durante su encuentro con pescadores, dijo haber escuchado preocupaciones relacionadas con los elevados costos de operación de las embarcaciones, el precio del diésel, las dificultades de financiamiento y la baja rentabilidad de la actividad pesquera.

El dirigente señaló que estos problemas golpean a una actividad fundamental para las comunidades costeras, cuya importancia económica y social, afirmó, debería traducirse en mejores condiciones para quienes viven de ella.

A esa problemática sumó la inseguridad, un factor que, desde su perspectiva, afecta tanto a la pesca como al turismo y limita las posibilidades de recuperación económica.

“La economía florece donde hay seguridad y tranquilidad, y aquí no la hay”, manifestó.

Lizárraga consideró lamentable que actividades que deberían representar vocaciones económicas naturales de la región continúen enfrentando obstáculos que comprometen su desarrollo.

En ese sentido, cuestionó la respuesta gubernamental y sostuvo que la situación exige acciones que permitan recuperar la confianza, proteger las actividades productivas y ofrecer condiciones de estabilidad a las familias sinaloenses.

El PAS quiere estar en la disputa por el poder

El mensaje político de Robespierre Lizárraga tiene dos destinatarios: el electorado sinaloense y los partidos con los que el PAS podría construir acuerdos.

Hacia afuera, busca posicionar a su organización como una fuerza vigente, con militancia y representación política, pese a los cambios y las dificultades que ha enfrentado.

Hacia sus posibles aliados, coloca sobre la mesa una estructura que considera útil para competir por los principales cargos de elección popular.

El dirigente aseguró que el PAS presentará una candidatura a la gubernatura, ya sea por cuenta propia o como parte de una alianza, dejando abierta una de las decisiones que podrían marcar el rumbo de la oposición sinaloense.

Por ahora, las negociaciones siguen sin traducirse en un acuerdo definitivo. Pero la postura de Lizárraga deja claro que el PAS quiere participar en la construcción de una alternativa electoral y que considera la unidad opositora una opción que merece ser explorada.

El desafío será convertir las conversaciones en acuerdos concretos, definir candidaturas y demostrar si las fuerzas políticas que hoy hablan de unidad están dispuestas a superar sus diferencias para competir en un mismo frente.

Porque, en la carrera por el poder en Sinaloa, la pregunta ya no es solamente qué partido tiene más estructura, sino si la oposición será capaz de ponerse de acuerdo antes de que las urnas decidan quién gobierna el estado.

 

 

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