Restauranteros Mazatlán lanzan exigencia al Gobierno: seguridad, apoyos y resultados ante crisis
*La violencia golpea negocios, empleos y actividad turística; Cecilia Osuna dirigente de los restauranteros advirtió que el puerto está lejos de recuperar el dinamismo económico de hace dos años y reclamó facilidades fiscales para evitar mayores afectaciones.
Los restauranteros de Mazatlán ya no solamente enfrentan el reto de mantener abiertos sus negocios: también tienen que lidiar con las consecuencias económicas de la violencia, la pérdida de empleos y una actividad turística que no logra recuperar el dinamismo que tenía hace dos años. Ante este panorama, exigieron al gobierno de Sinaloa condiciones reales de seguridad y apoyos que respondan a la gravedad de la situación.
El reclamo del sector en un encuentro a puerta cerrada en unn salón del Centro Internacional de Convenciones, con la gobernadora Graciela Dominguez, los restauranteros fueron directos: no basta con hablar de recuperar la confianza, promover el destino o instalar mesas de diálogo. Los empresarios necesitan garantías para trabajar, facilidades para cumplir sus obligaciones fiscales y mecanismos accesibles de apoyo que les permitan sostener sus negocios antes de que las dificultades económicas los obliguen a cerrar.
Cecilia Osuna Guerrero, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Mazatlán, reconoció que la situación es complicada y que cada establecimiento ha tenido que buscar cómo sobrevivir ante las afectaciones provocadas por la inseguridad.
La realidad, advirtió, ya se refleja en la pérdida de puestos de trabajo. Mientras algunos restaurantes han recurrido a días solidarios para evitar despidos, otros han reducido sus nóminas y algunos establecimientos han tenido que bajar sus cortinas porque sus ingresos ya no son suficientes para mantenerse en operación.
“No podemos simular que no existe una situación bien complicada”, señaló la dirigente, al reconocer que los repuntes de los fines de semana y los periodos vacacionales no alcanzan para compensar la caída de la actividad cotidiana.
Su diagnóstico pone en entredicho cualquier lectura triunfalista sobre la recuperación turística del puerto: Mazatlán puede registrar temporadas de mayor movimiento, pero eso no significa que los negocios hayan recuperado la estabilidad que tenían antes de la crisis de seguridad.
Piden que el Gobierno pase del diálogo a los apoyos concretos
En la reunión con la gobernadora Graciela Domínguez Nava, los restauranteros plantearon la necesidad de establecer prórrogas para el pago de impuestos municipales y estatales, además de gestionar ante la Federación facilidades para cumplir con las obligaciones fiscales y patronales.
También reclamaron mayor flexibilidad para acceder a los programas de apoyo económico de la Secretaría de Economía, pues algunos establecimientos tienen dificultades para cumplir con los requisitos y trámites establecidos.
El problema es que, mientras los negocios enfrentan dificultades para sostener sus operaciones, las obligaciones económicas continúan. Por eso, el sector busca que las autoridades reconozcan las condiciones extraordinarias que atraviesa la industria y adapten sus mecanismos de ayuda a las necesidades reales de los empresarios.
No se trata solamente de conseguir facilidades administrativas, sino de evitar que la crisis termine por provocar más cierres, mayores pérdidas de empleos y un deterioro todavía más profundo de la actividad comercial y turística.
Osuna Guerrero fue clara al señalar que los empresarios deben hacer su parte para mantener sus negocios en funcionamiento, pero también corresponde al Gobierno garantizar las condiciones necesarias para que puedan trabajar.
La inseguridad también se cobra empleos y afecta al turismo
Uno de los principales reclamos del sector es que Mazatlán vuelva a registrar la actividad económica que tenía hace dos años, cuando el movimiento turístico permitía sostener una dinámica más constante para restaurantes y otros negocios vinculados con los visitantes.
La dirigente de Canirac reconoció que continúan abriendo nuevos establecimientos y que, desde que asumió su cargo, no se han registrado cierres definitivos entre los negocios agremiados a la cámara. Sin embargo, admitió que otros restaurantes sí han cerrado, aunque no dispone de una cifra precisa.
Esta situación evidencia las dificultades de un sector que depende tanto del consumo local como de la llegada de turistas, y cuya recuperación no puede medirse únicamente por la afluencia registrada durante los periodos vacacionales.
Los restauranteros también plantearon realizar un esfuerzo extraordinario de promoción para contrarrestar la percepción de inseguridad que existe sobre el destino. Sin embargo, la publicidad por sí sola difícilmente resolverá el problema si no está acompañada de condiciones que permitan a visitantes, trabajadores y empresarios desarrollar sus actividades con confianza.
La exigencia es que la recuperación de Mazatlán no se quede en campañas promocionales ni en compromisos de escritorio, sino que se traduzca en seguridad, actividad económica y empleos.
Empresarios asumen su parte, pero exigen que el Gobierno cumpla
Tras el encuentro con la mandataria estatal y los representantes de las corporaciones de seguridad, se acordó establecer una mesa de trabajo permanente para dar seguimiento a las propuestas del sector.
La discusión también podría ampliarse a hoteleros, prestadores de servicios turísticos y otros organismos empresariales, ante la dimensión de los problemas que enfrenta la economía del puerto.
Sin embargo, el punto central para los restauranteros no es cuántas reuniones se celebren, sino qué soluciones se concreten y en cuánto tiempo llegarán a los negocios que necesitan respaldo.
La crisis no se resuelve únicamente con llamados a la paz ni con la promesa de mantener comunicación con los sectores productivos. Se necesitan medidas que permitan recuperar la actividad económica, proteger las fuentes de empleo y generar condiciones para que los empresarios vuelvan a invertir con mayor certidumbre.
Osuna Guerrero resumió la postura de los restauranteros al señalar que cada parte debe asumir su responsabilidad: el sector empresarial tiene que seguir trabajando, mientras que las autoridades deben brindar las condiciones adecuadas para hacerlo.
El mensaje al Gobierno de Sinaloa es contundente: los restauranteros están haciendo esfuerzos para mantener sus negocios a flote, pero no pueden cargar solos con las consecuencias de una crisis que también exige respuestas de las autoridades. Mazatlán necesita recuperar la seguridad y la economía de manera efectiva, no solamente en el discurso.
