* El exceso de humedad y pérdida de calidad afectan maíz, frijol y garbanzo; el seguro no cubre todos los casos, advierte Espinoza Laguna
Las lluvias recientes dejaron afectaciones significativas en cultivos de maíz, frijol y garbanzo en distintas zonas del estado, daños que no deben minimizarse ni tratarse como casos aislados, advirtió Agustín Espinoza Laguna, secretario general de la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) en Sinaloa.
El dirigente campesino explicó que las pérdidas se presentan por acame, exceso de humedad, pudriciones y disminución en la calidad del grano, lo que impacta directamente en la rentabilidad de las siembras. Si bien reconoció que los fondos de aseguramiento están cumpliendo con su función conforme a las pólizas contratadas, aclaró que el seguro agrícola no cubre todos los escenarios ni a todos los productores.
Detalló que existen superficies dañadas que no cuentan con seguro, mientras que otras, aun aseguradas, enfrentan coberturas limitadas, deducibles y topes que no reflejan la pérdida real, especialmente cuando el daño es parcial o se manifiesta en la calidad del producto y no únicamente en el volumen cosechado.
Espinoza Laguna señaló que, en muchos casos, la magnitud del daño se define hasta la cosecha, mientras los costos de producción siguen aumentando. A esto se suma el incremento de plagas y enfermedades derivado del exceso de humedad, lo que ha obligado a los productores a invertir más en fungicidas, plaguicidas y manejo sanitario, gastos que en su mayoría no son cubiertos por los seguros.
Advirtió que este panorama coloca al productor social en una situación crítica, al enfrentar sobrecostos, indemnizaciones parciales y mercados sin certidumbre de precios, al grado de que se puede cosechar y aun así registrar pérdidas económicas.
Aunque reiteró la importancia de los fondos de aseguramiento, sostuvo que actualmente resultan insuficientes frente al nivel de riesgo climático y sanitario que vive el campo sinaloense. Por ello, hizo un llamado al Estado para actuar de manera complementaria con apoyos emergentes oportunos, flexibilidad crediticia real y una visión integral del riesgo agrícola.
“El productor social no pide privilegios, pide no quedar solo ante riesgos que ya no controla”, subrayó, y alertó que si no se atiende esta situación de forma inmediata y estructural, el impacto no será únicamente agrícola, sino también económico y social.